Acaba de nacer una ciudad big brother. IBM ha elegido a la cobaya de moda, Río de Janeiro, para aplicar su concepto smarter city de control y gestión de datos. La propaganda bidireccional (gobierno local y sector privado) es redonda: la ciudad es smart (inteligente) y controlaremos todos los datos (tráfico, contaminación, temperatura, flujos) de la urbe. Pero las críticas a este concepto de ciudad inteligente burocrática y top down son redondísimas y demoledoras.
